Hola, Jesús. Hoy estoy en Covadonga. Llevo aquí todo el fin de semana y he podido ver a la Santina por la noche, a tu Madre tan guapa, tan preciosa.
Hoy en el evangelio sale un ciego. Un ciego de nacimiento.
Te preguntan tus discípulos si pecó él o sus padres. Contestas que ni uno ni otro. Que nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios. Jesús, Tú actúas en nuestras almas. Si te dejamos haces grandes cosas en nosotros.
Curaste al ciego con barro. Me decían que este finde que somos barro y que la Gracia de Dios mezclada con el barro nos hace mejores. Que el secreto está en la mezcla.
Luego el ciego va por las calles y la gente apenas cree que sea la misma persona. Porque dejarte actuar en nosotros nos cambia tanto... Nos hace ver diferente. Nos cambia a mejor, nos hace irreconocibles. Es el mejor “glow up”. No se necesita cambiar tu dieta o machacarte a hacer deporte. Se trata de dejarte actuar en nosotros y creer que estás aquí.
Se trata de estar contigo en todo momento. De amarte con locura. Así es como nos transformas. Tú nos transformas.
Señor, que sepa dejarte ayudarme y guiarme esta semana y siempre. Te quiero.