Jesús, todos estos que te condenan piensan que estás solo. Pero junto a mí veo a tu Madre, de la que no me he separado en ningún momento; está también Juan, que no puede apenas creer que te estén haciendo esto. Y estoy yo, y miles de personas, millones, cuando te acompañan cada año en este día. Y sé que lo sabes, y que te da fuerzas, porque ves cada rostro ante ti y no miras con rencor, sino con amor y dolor de alma.