Hola, Jesús. Este domingo de Cuaresma vemos como confías en Santiago, Pedro y Juan y les permites presenciar algo que es increíble, pero no pueden contar.
Confiaste en ellos y yo también quiero confiar en ti. Quiero confiar en que junto a ti no me va a pasar nada y que va a ser todo más fácil. Quiero que tú también me ayudes a confiar en los demás, no en todos con todo, pero sí en mis amigos. Y que ellos puedan confiar en mí.
Señor, al propósito de la semana pasada le añadiré la confianza, pero también el intentar no ser perezosa. No quedarme siempre cómoda, hacer lo que tengo que hacer.
Gracias Jesús. Te quiero, ¡un beso grande!